El engaño del Ama Sua, Ama Llulla, Ama Quella

Siempre creí que los tres principio morales del Tawantinsuyo, ama sua (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso), ama quella (no seas flojo), eran lo mejor que nos dejaron nuestros ancestros.

Deseaba saber si había otros códigos morales en el Tawantinsuyo. Buscando me encontré con la gran sorpresa que estos códigos no existieron en el Imperio Incaico.

Dude mucho cuando me entere de todo esto, tal vez a ti querido lector/a, te esté pasando lo mismo. Dudas de lo que te estoy describiendo.

Te voy a resumir la investigación de este descubrimiento de los  principios morales.

Esta investigación fue difundida el 04/02/2015 por Manuel Góngora Prado, doctor en Filosofía y Psicología, catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; profesor e investigador de la IIPPLA (instituto de Investigaciones del Pensamiento Peruano y Latinoamericano de la misma universidad).

LLANKAY, YACHAY, SONQOY, VALORES HISTÓRICOS DEL TAWANTINSUYO.

Con el título Llankay, Yachay, Sonqoy, valores históricos del pueblo, en el Tawantinsuyo.

El autor sustenta que su investigación desmantela la manipulación de más de cinco siglos que se sigue manteniendo en el Perú, respecto a que los principios de ama sua, ama llulla y ama quella son burdas patrañas inventadas por los colonizadores, para destruir y tergiversar nuestra moral, valores y cultura, garantizando de este modo la perpetua dominación económica y política.

La dominación española trabajo en la sistemática tarea del “Lavado cerebral” o reeducar en todas las formas de la conciencia social para lograr la tergiversación total de los verdaderos principios genuinos del Llankay (trabaja), Yachay (edúcate), Sonqoy (ama al ser humano, a la sociedad y la naturaleza). Así, la dominación no fue solo económica y política, sino espiritual, en especial moral, educativa y cultural, para garantizar por siglos su total e invariable dominación.

El conquistador buscaba y se justifica que venía a salvar a estos “animales sin conciencia”, llamados indios o salvajes, con la evangelización como un camino para su salvación y así se arrepientan ante Dios, de todo lo malo que se le atribuía.

Diversos autores e investigadores nunca encontraron en la historia de los incas referencias puntuales sobre el comportamiento moral y axiológico de sus habitantes. No se explican que sus conductas y costumbres se hayan basado en el famoso ama llulla, ama quella y ama sua, porque estos principios no formaban parte de ellos, ya que no existieron las pruebas que permita formular semejante aseveraciones como parte de la vida cotidiana.

Los españoles que por primera vez llegaron a la costa de Tumbes, ya eran calificados por sus propios superiores como haraganes, borrachos, insolentes, mentirosos y ladrones. La declaración de Marció Sierra de Leguizamón un soldado criminal de las tropas de los conquistadores que destruyeron el Tawantinsuyo, confirma antes de su muerte lo siguiente:

Breve resumen

hago este testamento por descargo de mi conciencia y por hállame culpado en ello; he corrompido a gente de tanto gobierno como estos naturales, y tan quitados de cometer delitos, ni excesos, así hombres como mujeres; y cuando ellos vieron que nosotros poníamos puertas y llaves a nuestras casas, entendieron que era de miedo que teníamos a ello; cuando vieron que entre nosotros habían ladrones, y hombres que incitaban a violar a sus mujeres e hijas. y con esto suplico a Dios que me perdone mi culpa mi culpa”.

En la vida cotidiana, la conciencia de los pobladores del Tawantinsuyo trascurrió en la  laboriosidad, el amor profundo a la familia, la sociedad, al trabajo y la naturaleza, siempre dedicados  a entender el presente y el devenir. Se preparaban con una sólida educación con el objetivo de gobernar siempre mejor, en armonía con sus Dioses a quienes rendían culto.

Existe una población en las montañas de Cuzco llamada la comunidad Q’ero, que fueron descubiertos por el antropólogo Oscar Núñez del Prado.  Se dice que los Q’ero son los descendientes directos de los incas de sangre pura y que por más de 500 años no tuvieron contacto con el hombre blanco ni fueron influenciados por la cultura occidental.

Lo sorprendente de esta población es que cuando fue encontrada en la década del 60, no contaban con puertas en sus casas ni cárceles. Sus habitantes se dedicaban a su labor en la agricultura y ayudar a su comunidad, respetando sus códigos sagrados.

Con este descubrimiento de la comunidad Q’ero sustenta más la investigación de Manuel Góngora Prado.

A quien desee el material completo de esta investigación de Manuel Góngora Prado en pdf, se lo puedo hacer llega por correo.

Ama

Cleyder Zeta

 

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